Tratamiento con Células Madre y Factores de Crecimiento Autólogos

Mi vida dio un giro de 360 grados.

Claudia feliz, bailando con su hijo.

Claudia feliz, bailando con su hijo.

Testimonial de Claudia Gaitán, docente especial en el Jardín de la Esperanza de la Ciudad de Santa Fe. 37 años años de edad.

En mayo de 2014 sentí un fuerte dolor en la espalda, en la zona lumbar. Si bien lo había tenido antes, con algunos analgésicos se me pasaba, pero esta vez el dolor continuó. Luego de 15 días, fui a un traumatólogo, quien me trató el dolor como una lumbalgia. Hice 20 sesiones de kinesiología y, al no tener buenos resultados, me hicieron nuevos estudios. Allí se advirtió una leve desviación en la columna, aunque no se lo podía vincular directamente con el dolor específico que yo tenía. Continué con las sesiones de kinesio un tiempo más.

Yo ya no podía caminar normalmente: hacía un par de cuadras y el dolor se intensificaba notoriamente, al punto de irradiarse hasta la rodilla. Tras las nuevas sesiones, me practicaron una resonancia, en la cual se advirtió una protrusión lumbar L5-S1. Me derivaron a un neurocirujano para evaluar la situación y ver si había que intervenir quirúrgicamente o si debía comenzar algún otro tipo de tratamiento.

El especialista me indicó la necesidad de operarme. Sin embargo, el disco no iba a quedar igual y me lo protegerían con una especie de almohadilla para que no se generara una hernia de disco.

Con 36 años y dos hijos, mi idea era evitar la cirugía, sobre todo por lo delicado de la zona a intervenir. Mi suegra me comentó que vio una nota en un diario sobre el tratamiento de regeneración celular que realizaba el Dr. Ignacio Dallo en el Sanatorio Garay de Santa Fe. Fui a verlo en septiembre, con lo cual estuve todo el año pasado con dolor y con licencia médica en el trabajo.

Era un dolor increíble. Agarraba a mi hijo de 5 años como bastón, prácticamente. Trataba de continuar mi vida normal pero era casi imposible por el dolor que sentía. Era estar acostada toda la mañana y sólo dirigirme al baño

Fui a verlo al Dr. Dallo y me dijo que podíamos hacer un tratamiento con células madres de la médula ósea y factores de crecimiento, (Infiltración intradiscal) para tratar de desinflamar, calmar el dolor y regenerar el disco. Al tiempo empezamos a realizar los estudios prequirúrgicos y fijamos fecha de la intervención para el 1° de diciembre del año pasado. Fue todo espectacular; ingresé a la mañana al sanatorio y a la tarde ya estaba en casa. Hice reposo unos dos o tres días; durante esas 48 horas sentía dolor, pero no se comparaba con lo mucho que me dolía antes, a la semana siguiente comencé con un programa de rehabilitación intenso.

A partir de allí, tuve un cambio rotundo en mi vida. Empecé a caminar, siempre medido y muy de a poco. Al mes (enero 2015) arranqué con actividad física controlada, para luego intensificar los ejercicios más adelante. Pilates, fortalecimiento, gimnasia aeróbica fueron las actividades que realicé luego, acompañadas de un conjunto de aspectos a tener en cuenta, como la alimentación. El cambio fue de 360 grados, incluso desde lo mental.

Te gustaría compartir este contenido?

Si te interesó este artículo, te recomendamos también leer:

Compartinos tus dudas o pensamientos. Dejá tu comentario:

Sobre Dr. Ignacio Dallo

Graduado de médico en la Universidad Nacional de Rosario, realizó su residencia en ortopedia y traumatologÍa, y se especializó con estudios de postgrado en Medicina y Ciencias del Deporte. El Dr. Ignacio Dallo realiza artroscopia de rodilla y hombro, ecografía músculo esquelética para diagnóstico y como guía para infiltraciones y se dedica a estudiar y a aplicar las terapias biológicas autologas (plasma rico en plaquetas y células madre de la médula ósea) para mejorar el potencial de cicatrización de los tejidos dañados (lesiones músculo tendinosas y del cartílago articular).