Artículo publicado en ElLitoral.com

El jugador argentino Ángel Di María sufrió una lesión muscular en el recto anterior del muslo derecho. Los estudios indican que el 30% del total de las lesiones del deportista son musculares. Y las roturas de fibras musculares se producen con mayor frecuencia en los músculos biarticulares (cuádriceps, isquitibiales o gemelos) como consecuencia de una descoordinación neuromuscular momentánea.
Las nuevas terapias coadyuvantes como el uso de Plasma Rico en Plaquetas (factores de crecimientos) colocado en la zona de la lesión bajo guía ecográfica, estimularían la cicatrización acortando los tiempos y mejorando la calidad del tejido regenerado y más aún cuando se potencia con cámara hiperbárica, ya que favorece la difusión de oxígeno a los tejidos.
El cuádriceps es el músculo más afectado. Está formado por un conjunto de cuatro músculos (crural, vasto externo e interno y recto anterior), cuya función es la extensión de la rodilla, dentro de este, el recto anterior es el que más se lesiona ya que es el que mayor actividad electromiográfica registra. Siguiendo estas conclusiones, el momento de desaceleración es el punto crítico más común que da lugar a roturas (es lo que le pasó a Di María).
Los desgarros se dividen en cuatro grados de menor a mayor severidad. Grado I: son lesiones microscópicas que comprometen menos del 5 % del espesor del músculo, el paciente refiere dolor sin determinar el punto preciso y clínicamente son indistinguibles de un calambre muscular. Grado II: desgarro de un número moderado de fibras, mientras que la aponeurosis permanece intacta, aunque existe hematoma localizado. La rotura fibrilar es inferior a un tercio de la superficie muscular y el hematoma acompañante es inferior a 3 cm. Grado III: desgarro de muchas fibras musculares con rotura parcial de la aponeurosis. La rotura de fibras afecta a más de un tercio de la superficie muscular y el hematoma es mayor de 3 cm. Grado IV: corresponde a la rotura total del músculo.
El objetivo de cualquier tratamiento es lograr que las propiedades tanto arquitectónicas como funcionales del tejido sustituto sean indistinguibles del tejido original, lo cual se denomina proceso de regeneración tisular y es un mecanismo que debemos conocer y controlar perfectamente para que podamos sacar el mejor partido de él, impulsándolo al máximo desde el comienzo de la lesión y logrando así el mayor porcentaje de tejido muscular funcionante.
(*) Especialista en Ortopedia y Traumatología.

Fuente: Diario El Litoral

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Sobre Dr. Ignacio Dallo

Graduado de médico en la Universidad Nacional de Rosario, realizó su residencia en ortopedia y traumatologÍa, y se especializó con estudios de postgrado en Medicina y Ciencias del Deporte. El Dr. Ignacio Dallo realiza artroscopia de rodilla y hombro, ecografía músculo esquelética para diagnóstico y como guía para infiltraciones y se dedica a estudiar y a aplicar las terapias biológicas autologas (plasma rico en plaquetas y células madre de la médula ósea) para mejorar el potencial de cicatrización de los tejidos dañados (lesiones músculo tendinosas y del cartílago articular).