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Lesión del ligamento cruzado

Testimonio de Santiago Velázquez, 33 años, deportista amateur.

No volví a notar dolor, me olvidé de la rodilla”

Tiene 33 años y vive en Esperanza. Juega al fútbol y al tenis. Hace más de un año sufrió durante un partido una lesión de ligamento cruzado anterior que le obligó por varios meses a suspender sus prácticas deportivas. Se sometió a una terapia biológica con Plasma Rico en Factores de Crecimiento y hoy se siente bien y pudo volver a las canchas. “Estimulamos un proceso regenerativo en el ligamento roto”, explicó el Dr. Dallo.

Comerciante de profesión pero deportista por predilección, Santiago Velázquez vive en Esperanza. Practica tanto fútbol como tenis, ambas disciplinas en forma amateur. A los 33 años juega muy seguido al balompié: forma parte de equipos que intervienen en dos ligas: una en la ciudad del departamento Las Colonias de la que es oriundo y otra en Santo Tomé. Es hincha del Racing Club de Avellaneda, en la cancha le toca el puesto de mediocampista y el futbolista al que admira y a quien tiene como principal referente es el cordobés Pablo Aimar.

En marzo del año pasado una jugada que se produjo durante un partido de fútbol puso a prueba su continuidad en las canchas, a partir de una lesión del ligamento cruzado anterior .

Salté, porque la pelota había quedado un poco en el aire. Cuando lo hice, la toqué con la pierna izquierda para el costado y giré el cuerpo en el aire para el lado donde se había ido. Cuando caí, con el cuerpo mirando para un lado y la pierna para el otro, sentí el ruido de algo roto”, contó el esperancino.
Esta situación se produjo en marzo del año pasado y obligó a Santiago a mantenerse alejado de las canchas. “Estuve con la rodilla hinchada y dolorido alrededor de una semana, diez días.”

Si bien esto no le impidió proseguir con su labor como comerciante, si le provocó numerosas molestias. “Iba a trabajar pero andaba con dolores, cuando me agachaba me dolía. En el negocio, un día choqué un cajón y sentí que se me había ido un poco la rodilla para atrás. Me quedé sin hacer actividad, empecé a hacer un poco de natación para ir agarrando confianza. Recién a los cinco meses pude volver a correr un poco”, manifestó.

El tratamiento regenerativo

En los meses que siguieron a la lesión Santiago inició un recorrido en distintos consultorios, para analizar los pasos a seguir. “Fui a un par de médicos, algunos decían que tenía que operarme, otros que no”, recordó. En medio de esa disyuntiva, a través del contacto realizado por un amigo que había atravesado una situación similar, acudió al Dr. Ignacio Dallo. “Mi amigo me comentó que también había recorrido un par de médicos, pero el que más lo había convencido era Ignacio. Así que fui. Él me movió la rodilla, me realizó la resonancia y me sugirió que no me opere, que si fuera su rodilla no se la operaría. Y me dio la alternativa de este tratamiento”, recordó Velázquez.

De esta manera y bajo la vigilancia profesional del Dr. Dallo, Santiago se sometió a una terapia biológica. Que, en síntesis, se fundamenta en el estímulo de la propia capacidad del cuerpo humano para reparar los tejidos que han sido dañados. “El tenía una lesión parcial, del ligamento cruzado anterior. Muchas veces para esas lesiones se decide hacer cirugía para reemplazar ese ligamento roto por un injerto, pero esa cirugía tiene sus limitaciones, porque generalmente generan post operatorios largos, la rodilla nunca recupera su biomecánica y se debilitan los músculos. Entonces esa rodilla no queda igual. Lo que se está haciendo últimamente en el mundo y a lo que se están apuntando, es a regenerar el mismo tejido sin cambiarlo y de esa manera evitar todas esas complicaciones”, explicó Dallo. “Entonces lo que yo le hice fue aplicarle dentro del ligamento roto factores de crecimiento que sacamos de las plaquetas. Eso estimula un proceso regenerativo, atrayendo a las células madre y estimulando la regeneración. Esto es algo muy nuevo que se está empezando a hacer en Estados Unidos y que por suerte acá se está experimentando con muy buenos resultados”, destacó.

Resultados positivos

La evolución de Santiago resultó muy favorable: tras cumplir los plazos de rigor que impone este tipo de tratamientos, pudo paulatinamente reiniciar sus prácticas deportivas. “Al tenis de hecho, empecé a jugar de nuevo en el mes de diciembre, después de seis meses del tratamiento. Empecé con eso y me sentía bien. Por ahí me pinchaba un poco, tenía alguna molestia, pero ninguna inestabilidad. En enero me hice una resonancia a pedido de Ignacio. El resultado marcaba una regeneración del ligamento. Y yo ya me sentía mejor. Empecé a jugar más seguido, con mayor intensidad y en el mes de febrero arranqué de a poco a jugar a la pelota”, narró.

Al promediar abril de 2016, Santiago ya lleva un tiempo jugando al fútbol con normalidad. Admite que se toma el tiempo necesario para entrar bien en calor antes de ingresar a la cancha y trata de elogar de la mejor manera posible. “Pero no volví a notar dolor, es como que me olvidé de la rodilla”, aseguró.

Tuve que esperar lo necesario, porque me habían dicho que llevaría el mismo tiempo que una operación para recuperar el ligamento. Pero prácticamente me olvidé del tema de la rodilla. Sigo con el gimnasio, fortaleciendo, como hice mientras no podía correr, cuando basé todo en la natación y el gimnasio. Pero hoy en día me siento bien y gracias a Dios evitamos la cirugía.”

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Sobre Dr. Ignacio Dallo

Graduado de médico en la Universidad Nacional de Rosario, realizó su residencia en ortopedia y traumatologÍa, y se especializó con estudios de postgrado en Medicina y Ciencias del Deporte. El Dr. Ignacio Dallo realiza artroscopia de rodilla y hombro, ecografía músculo esquelética para diagnóstico y como guía para infiltraciones y se dedica a estudiar y a aplicar las terapias biológicas autologas (plasma rico en plaquetas y células madre de la médula ósea) para mejorar el potencial de cicatrización de los tejidos dañados (lesiones músculo tendinosas y del cartílago articular).