El tenis, jugado mundialmente, es uno de los deportes de raqueta más populares. La gran cantidad de torneos que deben enfrentar los jugadores profesionales podría llevar a lesiones por sobrecarga como “codo de tenista” o daños en la muñeca. En el caso de los jugadores amateur una técnica de entrenamiento errónea o inadecuada podría ser la causa de la sobrecarga. Aunque este tipo de afecciones conforman una gran parte de las lesiones ocurridas en el tenis, la buena noticia es que pueden ser prevenidas con algunos cambios en la técnica y en la rutina de entrenamiento.

¿Qué tipos de lesiones son las más comunes en el tenis?

Dos tercios de ellas ocurren debido a sobrecarga y el tercio restante se debe a una lesión traumática o a un evento agudo. Las lesiones por sobrecarga afectan mayormente los hombros, las muñecas y los codos.

¿Cuáles son las lesiones y los tratamientos más comunes?

Codo de tenista

Es la lesión de la que más se escucha hablar y se debe a la sobrecarga de los músculos que hacen que la muñeca se extienda o se doble hacia atrás. También es el músculo más usado cuando la pelota de tenis impacta en la raqueta. Un estiramiento correcto tanto de éste como de otros músculos circundantes, en conjunto con una rutina regular de calentamiento, van a resultar de ayuda en la disminución de las probabilidades de padecer codo de tenista. Prestar atención a componentes técnicos tales como el tamaño de agarre y la técnica adecuada también pueden ayudar a prevenir esta condición.

Flexionar y extender la muñeca con una banda de ejercicio, con poca resistencia,  podría ayudar a reducir el dolor y disminuir lesiones a dicho nivel

Lesiones en hombros

La sobrecarga de hombro se debe generalmente a un mal condicionamiento y estiramiento de los músculos del manguito rotador. Éste ayuda a posicionar el hombro de manera correcta en su cavidad. Cuando es débil o se encuentra fatigado hay mayor posibilidades de que “juegue” en la cavidad, irritando así a los tejidos. El tendón o la bursa pueden inflamarse y causar dolor. Esto generalmente produce dolor en movimientos que se realizan a una altura superior a la de la cabeza, como en el caso del servicio. Si el dolor continúa, puede hasta interferir en el sueño y en otras actividades diarias.

Fracturas por estrés

Un 20 porciento de los jugadores Junior sufre de fracturas por estrés comparados con un porcentaje de solo 7.5 en jugadores profesionales. Este tipo de fracturas son el resultado de un aumento demasiado rápido en la intensidad del entrenamiento. Cuando los músculos se agotan, una mayor cantidad de estrés recae sobre el hueso.
Si esto ocurre con demasiada velocidad, el hueso no puede ajustarse lo suficientemente rápido para soportar el estrés y se quiebra. Estos “quiebres” no son fracturas reales ni desplazamientos del hueso, sino grietas que causan dolor. Las fracturas por estrés pueden producirse en la pierna (tibia o peroné) o en el pie (hueso navicular o huesos metatarsianos).
Estas lesiones son evitables en cuanto se realice un estiramiento previo y un entrenamiento de resistencia previo al juego intensivo de tenis. Usar el calzado adecuado también es crucial para prevenir estas fracturas.

Distención muscular

Ocurre generalmente por movimientos rápidos o bruscos. Un buen calentamiento seguido de un estiramiento apropiado pueden ayudar a disminuir esta dolencia. El calentamiento debe incluir trote lento, jumping jacks o andar en bicicleta a baja intensidad.
El estiramiento adecuado, por otra parte, debe relizarse de manera lenta y cuidadosa. Mantener el estiramiento durante 30 segundos o más. Una buena forma de estirar antes de un partido es con movimientos de estiracòn como el balanceo de la pierna hacia adelante y hacia atrás, o de los brazos, moviéndolos en forma de círculos o cruzándolos frente al cuerpo. Un estiramiento adecuado debe durar por lo menos cinco minutos.

Si tiene dudas acerca de una lesión o de cómo prevenir lesiones futuras, hable con un profesional de la medicina del deporte o con un entrenador deportivo. El deportista debe volver a jugar sólo con autorización de un profesional del cuidado de la salud.

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Sobre Dr. Ignacio Dallo

Graduado de médico en la Universidad Nacional de Rosario, realizó su residencia en ortopedia y traumatologÍa, y se especializó con estudios de postgrado en Medicina y Ciencias del Deporte. El Dr. Ignacio Dallo realiza artroscopia de rodilla y hombro, ecografía músculo esquelética para diagnóstico y como guía para infiltraciones y se dedica a estudiar y a aplicar las terapias biológicas autologas (plasma rico en plaquetas y células madre de la médula ósea) para mejorar el potencial de cicatrización de los tejidos dañados (lesiones músculo tendinosas y del cartílago articular).