A lo largo de los últimos 20 años, la participación en el waterpolo creció significativamente al rededor del mundo. La destreza deportiva, el equipamiento y la atención especial que se le preste a la preparación y al estiramiento son factores que pueden ayudar a prevenir lesiones y a mejorar el desempeño.

El waterpolo es una actividad muy exigente a nivel físico, que combina los rigores de la natación, de la lucha y de los lanzamientos repetitivos. De manera similar al básquet, incluye períodos de actividad intensa tanto alrededor del objetivo como durante la transición, así como también movimientos sutiles y posicionamiento debajo del agua. Todos estos factores contribuyen con el riesgo de lesiones, entre ellas las de hombro, que son unas de las más comunes en este deporte. A continuación te brindamos información sobre las lesiones más comunes en el waterpolo, cómo surgen y cuáles son las mejores prácticas y precauciones para poder prevenirlas.

Lesiones más comunes en el waterpolo y cómo prevenirlas

Lesiones de hombro y brazo

El brazo de un jugador de polo se encuentra en posición vulnerable al momento de girar el antebrazo para lanzar. El desgarro del rodete glenoideo, que es el punto de anclaje de los ligamentos y del tendón del bíceps ocurre debido a lesiones tales como dislocaciones y a lesiones repetitivas como pueden ser demasiados lanzamientos. Luego de una dislocación, algunos jugadores pueden llegar a ser contratados para la temporada siempre que sean capaces de demostrar amplitud de movimiento total, resistencia máxima y síntomas de inestabilidad mínimos o inexistentes. La reparación quirúrgica puede llevarse a cabo una vez finalizada la temporada.
El lanzamiento en el waterpolo se diferencia del llevado a cabo en otros deportes porque las piernas de los jugadores no tienen un apoyo estable. Esto puede llevar a un aumento de la fatiga en los músculos que se encuentran alrededor del omóplato y de la espalda alta. Según un informe sobre lesiones de las extremidades superiores en el waterpolo, un 80 por ciento de los jugadores presenta dolor de hombro a lo largo de su carrera. Resulta crucial entonces centrarse en el entrenamiento en tierra para nadadores y en el estiramiento muscular del hombro, ya que son fundamentales para prevenir y rehabilitar el dolor y la debilidad del hombro.

Lesiones de rodilla

La patada batidora durante los partidos puede provocar distensión en la rodilla, similar a la que se da cuando se practica el estilo pecho, lo que generalmente resulta en lesiones como desgarro del ligamento colateral medial y desgarros del menisco. Las actividades de prevención deben focalizarse en la flexibilidad adecuada de la cadera y en el estiramiento de los cuádriceps y tendones. El entrenamiento de pretemporada en tierra, el de flotación forzada y el combinado pueden ayudar a prevenir lesiones.

Lesiones en espalda y columna

Al jugar al waterpolo, la espalda y la columna son sometidas a fuerzas combinadas de flexión y rotación de manera más frecuente que en otros deportes de lanzamiento. Esto hace que las áreas del cuello y de la espalda baja sean más propensas a lesiones como distensión o desgarro del disco lumbar. Afortunadamente, los traumatismos severos de columna ocurren muy raramente. La prevención a su vez hace énfasis principalmente en ejercicios de fortalecimiento abdominal y de espalda.

Lesiones de mano y muñeca

Los agarres, giros y bloqueos durante el juego llevan de manera frecuente a esguinces o dislocaciones de los dedos. Si el dolor en mano y muñeca continúa o si aparece alguna deformidad, podría ser necesario realizar rayos x con el fin de detectar posibles fracturas. Generalmente los esguinces pueden controlarse con vendaje en los dedos aunque también pueden requerir terapia de mano. Poseer una destreza deportiva apropiada es la clave para la prevención.

Lesiones faciales

Las lesiones en ojos y oídos ocasionadas por las manos de los oponentes y los golpes de la pelota pueden incluir ruptura del tímpano e incluso fracturas faciales. Se debe enfatizar en el uso y mantenimiento de un protector de cabeza adecuado, con protectores de oídos; también es importante que los jugadores mantengan sus uñas cortas y limadas. Aunque resulta difícil prevenir por completo este tipo de lesiones, el equipo protector es de gran ayuda.

¿Cuándo es necesario acudir a un profesional del cuidado de la salud?

Las lesiones acompañadas de pérdida de sensibilidad, debilidad, deformidad, dolor severo o persistente, zumbido en los oídos o audición disminuída, visión borrosa o sangrado persistente deben ser evaluadas por un médico. Otros tipos de dolor debido a sobrecarga o a lesiones leves pueden tratarse con reposo y tomando analgésicos como ibuprofeno o paracetamol. La inflamación y el dolor también pueden ser tratados alternando terapias de frío y calor.


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Sobre Dr. Ignacio Dallo

Graduado de médico en la Universidad Nacional de Rosario, realizó su residencia en ortopedia y traumatologÍa, y se especializó con estudios de postgrado en Medicina y Ciencias del Deporte. El Dr. Ignacio Dallo realiza artroscopia de rodilla y hombro, ecografía músculo esquelética para diagnóstico y como guía para infiltraciones y se dedica a estudiar y a aplicar las terapias biológicas autologas (plasma rico en plaquetas y células madre de la médula ósea) para mejorar el potencial de cicatrización de los tejidos dañados (lesiones músculo tendinosas y del cartílago articular).