Hoy estoy totalmente apto.”

Marcos Martinez futbolista

Marcos Martínez, futbolista

Testimonio de Marcos Martínez, 25 años, arquero.

Es arquero y en la actualidad juega en el Club San Martín de Progreso. El fútbol es su medio de vida y estudia Kinesiología. En 2013 sufrió una rotura de ligamento cruzado en la rodilla izquierda. Gracias a la cirugía que le realizó el Dr. Ignacio Dallo pudo proseguir su carrera deportiva.

Marcos Martínez tiene 25 años, es oriundo de Reconquista pero desde hace 11 años vive en la ciudad de Santa Fe, donde llegó en su momento para sumarse a las inferiores del Club Atlético Colón. Aunque tuvo un “impasse”, el fútbol constituye su medio de vida, mientras avanza con sus estudios de Kinesiología, una disciplina que también le apasiona, debido a la cercanía que tiene con su práctica deportiva.

“Realmente por varias lesiones que tuve y que me inquietaron, terminé vinculado a la Kinesiología, además como orientándome para volver a las canchas de la línea de cal para afuera”, cuenta.

Marcos durante prácticas y partidos de fútbol, donde ocupa el puesto en el arco. En estos días juega en un club de la localidad de Progreso, donde viaja tres veces a la semana desde Santa Fe capital.

Marcos durante prácticas y partidos de fútbol, donde ocupa el puesto en el arco. En estos días juega en un club de la localidad de Progreso, donde viaja tres veces a la semana desde Santa Fe Capital.

Su inicio como futbolista se dio como el de muchos pibes: fue invitado por compañeros a jugar a un club en su Reconquista natal. “Entré a sumarme todas las semanas a los entrenamientos hasta que fiché con el club. Empecé en Reconquista, hice todas las inferiores en Santa Fe, llegué al plantel profesional, después hice Sub 15, y plantel profesional en Colón”, enumera. Empecé como jugador de campo y después por una cuestión de que faltaba un arquero terminé en ese puesto”, explica. Bajo los “tres palos” halló su lugar. “Me identifico mucho con el arco, aparte se aprende a amarlo. Es un mundo aparte, entrenás aparte, festejás solo, te angustiás solo. Sos vos contra el delantero, te convertís en héroe o en villano”, dice.

Al nombrar a sus jugadores preferidos delata su afición por el Club Atlético Boca Juniors. “Si yo hoy te elijo un arquero que pude ver y seguir en mi época, es el ‘Pato’ Abbondanzieri. Tengo bastante del estilo de él y también del ‘Mono’ Navarro Montoya, de poner la cara en el mano a mano, no jugarse nunca”.

Tropiezo

Marcos sufrió en 2013 un momento difícil para la carrera de un jugador de fútbol: la rotura de ligamento cruzado en su rodilla izquierda, que lo obligó a mantenerse fuera de las canchas. “Me habían contratado en Colón de San Justo para participar del Argentino C, que ahora es el Federal C. Una semana antes de arrancar la competencia, un choque con dos compañeros derivó en mi pierna izquierda en medio de los dos. Se escuchó un chasquido fuerte. Yo ya estaba medio ‘ducho’ en el ambiente y entré a sospechar algo complicado en la rodilla”, cuenta.

Tras esta situación fue a ver a un traumatólogo deportólogo que lo había tratado con anterioridad. “Me hizo las pruebas correspondientes y me pidió una resonancia magnética. Ahí se acercó más al diagnóstico, pero como no es especialista en rodilla, me derivó con el Dr. Ignacio Dallo. Ingresé con Ignacio con la resonancia en mano, más una radiografía. Me preguntó todo, le comenté que venía de jugar al fútbol que era mi medio de vida. Ya en ese momento estaba imposibilitado. Cuando hablé con él, miró la resonancia, me dijo que tenía una rotura de ligamento cruzado anterior. Yo, sabiendo del tema porque estaba embebido en la carrera, sabía que podía acarrear otras lesiones si seguía jugando. Me dijo que si quería volver a jugar me tenía que operar. Yo accedí”, narra.

Bajo la tutela del Dr. Dallo, Marcos realizó varios test para evaluar el dolor y la funcionalidad de la rodilla. “Después Ignacio me contó como iba a ser la operación, como la iba a realizar, que técnica iba a utilizar. Que me iba a sacar un pedazo de tendón semitendinoso. Me explicó que iba a ocupar el plasma rico en plaquetas, sustancia que mejora el nivel de cicatrización interno. Entonces ese tendón que te quitan, más o menos en 12 meses pasa a ser un ligamento. Eso se llama proceso de ligamentización. Son las células madre las que tienen la capacidad de regenerar el tejido y transformarse en las células que necesitás”, explica el jugador con la precisión propia del que conoce mucho del tema( estudiante de kinesilogia avanzado)

Después de la cirugía

Para Marcos, el resultado de la operación resultó a la vez positivo y sorpresivo. “Estuve menos de 24 horas internado, que es lo que más me sorprendió. Salí caminando del sanatorio, sin muletas, con muy poco dolor, muy poca inflamación. Lo que si se notaba era una marcada atrofia del cuadricep, pero después con el tiempo de la rehabilitación todo volvió a su lugar. Después a los siete días volví al consultorio para sacarme los puntos y arrancar con la rehabilitación”, cuenta. Eso fue hace un año y medio.

Hoy estoy jugando al fútbol en la Liga Esperancina en el Club San Martín de Progreso, estoy viajando tres veces a la semana. Estoy totalmente apto. Estaba pasado de kilos por inactividad y estoy óptimo.”

Desde entonces, Marcos asegura que no tuvo más molestias. “Hay días en que sí, por la maldita humedad. Ignacio me explicó respecto a la cirugía que ‘esto no es de fábrica, es un repuesto genérico. Vas a poder volver a jugar, pero no es el repuesto de fábrica’. A lo que voy es que si me decís que el 100 por ciento es tener un ligamento propio del organismo, luego de la operación te digo que es un 80 por ciento o un 90 por ciento. Que es un montón. Por ejemplo, en un gimnasio levantaba 120 o 130 kilos y hoy 100, pero me sigue siendo funcional, que es lo que yo quiero con 25 años”, finaliza.

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Sobre Dr. Ignacio Dallo

Graduado de médico en la Universidad Nacional de Rosario, realizó su residencia en ortopedia y traumatologÍa, y se especializó con estudios de postgrado en Medicina y Ciencias del Deporte. El Dr. Ignacio Dallo realiza artroscopia de rodilla y hombro, ecografía músculo esquelética para diagnóstico y como guía para infiltraciones y se dedica a estudiar y a aplicar las terapias biológicas autologas (plasma rico en plaquetas y células madre de la médula ósea) para mejorar el potencial de cicatrización de los tejidos dañados (lesiones músculo tendinosas y del cartílago articular).