Testimonio de Fernanda Dogliani, Tenista, 31 años.

Convivía con el dolor. Hoy puedo desarrollar mi actividad normalmente, con un calendario deportivo.

Alterna esta actividad deportiva con su desarrollo profesional como Licenciada en Trabajo Social.

Fernanda practicando el tenis criollo, o tenis con paleta. Hoy, aunque debe tomar algunas precauciones como el uso de coderas, lo practica con normalidad.

Fernanda practicando el tenis criollo, o tenis con paleta. Hoy, aunque debe tomar algunas precauciones como el uso de brace, lo practica con normalidad.

Desde los seis años, la principal afición de Fernanda Dogliani es el tenis criollo, actividad deportiva que comenzó a desandar en las canchas de su San Justo natal. Inclusive como jugadora obtuvo resultados alentadores: “Fui campeona argentina”, cuenta. Hoy tiene 31 años y continúa practicando esta disciplina dos veces a la semana, durante casi dos horas cada vez, en forma paralela a su actividad profesional como Licenciada en Trabajo Social. “Lo hago como un hobby pero participo en competencias dentro del calendario anual”, asegura.
Solamente debió interrumpir esta práctica cuando emigró para realizar sus estudios universitarios en la ciudad de Paraná. “En Santa Fe está la carrera de Asistente Social, que es terciaria. Yo quería un título a nivel universitario así que me fui a Entre Ríos. Allí, como no se practicaba el tenis criollo ya que el furor era el paddle, tuve que abandonar. Cuando me recibí, regresé a San Justo, y volví a practicar el tenis criollo. A los 24 años retomé la paleta”.

Pero al tiempo (apenas 24 meses después) comenzó a sentir dolores en el codo. “Fui de un traumatólogo y me hizo una infiltración con corticoides. A los quince días tuve que ponerme otra dosis. Entonces no sentí más dolor hasta que hace un par de años apareció otra vez. Vuelvo a ponerme corticoide, esta vez la dosis fue menor. Pero a los tres meses empecé a sentir un dolor crónico. Ya no solamente era durante una práctica, si jugaba al tenis, sino que muchas veces tenía el codo descansado. Tal vez estaba mirando televisión y empezaba a sentir dolor. Eso fue el año pasado”, explica.

La dolencia que sufría Fernanda es epicondilitis, conocida también como “codo de tenista” dado que es frecuente entre quienes realizan este deporte, es una lesión que se caracteriza por dolor en la cara externa del codo, en la región del epicóndilo. Algunas expresiones cotidianas de esta dolencia son: dolor en la parte externa del codo, impotencia funcional con los movimientos de extensión de la muñeca y supinación del antebrazo y malestar a la palpación de la zona epicondílea. Puede llegar convertirse en proceso crónico y el dolor puede esparcirse hacia el brazo y el antebrazo.

Para la tenista, era una molestia constante inclusive para el normal desempeño de su trabajo -la realización de informes socioeconómicos- que le demanda mucho tiempo delante la computadora, con el codo en continuo movimiento. “Era un malestar permanente. No podía hacer el deporte que yo quería, porque sentía dolor. Estaba en mi casa tranquila y sentía dolor. Todo eso te va afectando psicológicamente. Si se mira la salud como un todo, sin duda que me afectaba en la vida cotidiana, ya que no me permitía hacer lo que yo elegía. A lo que le dedico más pasión es al tenis. Como soy terca iba a practicar igual y me la aguantaba. Tenía dolor y convivía con el dolor. Era como que me estaba acostumbrando a ese dolor y a la vez no quería hacerlo. Era horrible levantarse todos los días con el dolor”, recuerda.

Tratamiento favorable

La mamá de Fernanda padecía la misma dolencia, aunque en partes diferentes del codo. “Ella en la parte de arriba y yo más abajo”, detalla Fernanda. En forma casual, durante un evento social, entraron en conocimiento del trabajo que desarrolla el Dr. Ignacio Dallo, a través de una persona que había sido paciente y conocía el tratamiento que desarrolla el profesional santafesino. “No dudamos, hicimos la primer consulta con él y realizamos el tratamiento con plaquetas, a principios de este año”, recuerda Fernanda. Admite que el proceso le costó: “me dolió y sufrí mucho, pero valió la pena”. Apenas un mes después, y tras la consulta de rigor, pudo retomar progresivamente la práctica del tenis criollo. “Ahora me duele a veces cuando juego, pero evidentemente es por un golpe que hago mal cuando saco. Nada más”, describe al comentar su estado actual. “El dolor crónico desapareció. Aconsejo el tratamiento porque me mejoró mucho la calidad de vida”, reconoce.

En efecto, aunque debe tomar algunas mínimas precauciones al realizar determinadas rutinas difíciles en el gimnasio y utilizar un brace en el codo al intervenir en torneos o durante las prácticas semanales, se siente muy satisfecha. “Puedo desarrollar mi actividad normalmente, con un calendario deportivo. Participo en torneos. Estoy muy conforme. Recomiendo el tratamiento para otras personas que tengan la misma problemática”.

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Sobre Dr. Ignacio Dallo

Graduado de médico en la Universidad Nacional de Rosario, realizó su residencia en ortopedia y traumatologÍa, y se especializó con estudios de postgrado en Medicina y Ciencias del Deporte. El Dr. Ignacio Dallo realiza artroscopia de rodilla y hombro, ecografía músculo esquelética para diagnóstico y como guía para infiltraciones y se dedica a estudiar y a aplicar las terapias biológicas autologas (plasma rico en plaquetas y células madre de la médula ósea) para mejorar el potencial de cicatrización de los tejidos dañados (lesiones músculo tendinosas y del cartílago articular).